La mochila de Lola

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Camille Pissarro nació el 10 de julio de 1830 en la isla antillana, Carlota Amalia, Saint Thomas, perteneciente a Dinamarca, en el seno de una adinerada familia de origen judío.

Hijo de Abraham Gabriel Pissarro, un judío sefardí de origen portugués con nacionalidad francesa y nacido en Burdeos, donde existía una importante comunidad de judíos portugueses. Su madre fue la dominicana Rachel Manzano-Pomié.

Se le conoce como uno de los "padres del impresionismo". Pintó la vida rural francesa, sobre todo los paisajes y las escenas en los que aparecían campesinos trabajando, pero también escenas urbanas en Montmartre.

Camille Pissarro realizó una amplia actividad plástica que abarcaba las más diversas técnicas, desde el óleo y la acuarela hasta la litografía y el aguafuerte. Su obra conforma uno de los más brillantes conjuntos pictóricos en el ámbito del paisaje impresionista, tanto rural como urbano.

El pintor francés Camille Pissarro pronto se trasladó a estudiar a París, donde, en contra de la voluntad paterna, tomó la firme decisión de dedicarse a la pintura.

Tras regresar unos años a su ciudad natal para trabajar en los negocios de su familia y después de residir dos años en Venezuela pintando junto al pintor danés Fritz Melbye, volvió a París en 1855.

Ya en París (1855), recibió los consejos de Camille Corot y trabó amistad con Claude Monet, Paul Cézanne y Armand Guillaumin.

En la capital francesa entró en la Académie Suisse, visitó la Exposition Universelle donde le impresionaron las obras de Camille  Corot  y Eugène Delacroix y en 1859, año en que conoció a Claude Monet, Auguste Renoir y Alfred Sisley,  participó por primera vez en la Exposición.

Durante la década de 1860 siguió presentando sus obras en los sucesivos Salones, pero los rígidos principios de éstos pronto chocaron con sus ideas políticas anarquistas y, a partir de 1870, dejó de participar en exposiciones oficiales. Su pintura estuvo estilísticamente siempre dentro del impresionismo, salvo un corto periodo de experimentación con la técnica neoimpresionista, bajo la influencia de Georges Seurat, a mediados de la década de 1880.

Pissarro creía firmemente en la idea de la cooperativa de artistas y desempeñó un activo papel en la organización de las actividades del grupo impresionista parisiense, fomentando la participación de artistas como Paul Cézanne y Paul Gauguin , siendo el único cuyas obras estuvieron presentes en las ocho exposiciones impresionistas, celebradas entre 1874 y 1886.

Su estilo en esta época era bastante tradicional. Al volver a Francia, después de una estancia en Londres, participó en el movimiento impresionista. Su entusiasmo lo llevó a ser uno de los principales impulsores de la exposición celebrada en el estudio del fotógrafo Nadar en 1874, a raíz de la cual la nueva tendencia pictórica recibiría la denominación por la cual se la conocería.

Gracias a una gran exposición de su obra organizada por el marchante Paul-Durand-Ruel en 1892, Pissarro pudo resolver los problemas económicos que lo acosaron durante toda su vida. En 1895, un empeoramiento de la enfermedad ocular que padecía le obligó a pintar paisajes urbanos de París desde la ventana: Avenida de la Ópera, Jardín de las Tullerías y Efecto de nieve.

En ellas se registran a veces influencias de la técnica puntillista empleada por los pintores neoimpresionistas Georges Seurat y Paul Signac. La obra de Pissarro, que abarca todos los géneros, está representada en el Museo de Orsay de París y en casi todos los museos de arte moderno del mundo.

En 1866 se establece en Pontoise y poco después en Louvenciennes.

Al declararse la guerra en 1870 Pissarro se refugia en Londres (Sydenham) en donde pintó varios paisajes. En Inglaterra oficializó la relación con su mujer, con la que no estaba casado debido a sus ideas ácratas, a pesar de tener dos hijos en común.

Camille Pissaro y su esposa Julie Vellay en Pontoise en 1877.

Al regresar a Louvenciennes descubrió que su casa había sido saqueada y que la mayor parte de las obras que tenía allí, incluidas algunas de Monet, habían desaparecido. Vive en Pontoise entre 1872 y 1884 en donde pinta algunas de sus obras más importantes, como Los tejados rojos o Autorretrato, en donde se puede apreciar su estilo luminoso.

A partir de 1880 sus paisajes empiezan a completarse con personajes campesinos, empleando pinceladas “vermiculares” para realzar los efectos luminosos, con tonalidades terrosas o agrisadas, empleando pinceladas pequeñas que se entrecruzan, que lo acercó a la tendencia “puntillista”.

En 1890 volvió a la técnica impresionista. En 1892 se realiza una exposición de sus obras que le proporciona finalmente un merecido éxito y empieza sus series de vistas plongeants de París, pintando desde balcones de pisos altos. Siguió pintando estos motivos, alternándolos con sus temas clásicos rurales, hasta su muerte.

Pissarro vivió casi toda su vida fuera de París y fue básicamente un pintor de paisajes o de escenas rurales, y uno de los primeros en practicar con convicción la pintura al aire libre.

Atraído por la tierra, fue un pintor rústico. Del período llamado de Pontoise (entre 1872 y 1884, aproximadamente) datan algunas de sus mejores obras, inspiradas en Monet y Cézanne: La siega en Montfoucault (1876), Los tejados rojos (1877), Primavera en Pontoise(1877). Tras un período neoimpresionista, volvió al lirismo y al esplendor cromático del impresionismo.

Al final de su vida, tuvo que trasladarse a la ciudad a causa de su creciente pérdida de visión. Fue entonces cuando comenzó a pintar acomodado en una ventana, captando la actividad cambiante de las calles de ciudades como Ruán y París.

Los idílicos y armoniosos paisajes rurales dieron paso a una serie de vistas urbanas en las que, el implacable observador que era Pissarro, dejó inmortalizada la vida de la ciudad moderna.

Como profesor tuvo como alumnos a Paul Gauguin, Paul Cézanne, su hijo Lucien Pissarro  y la pintora impresionista estadounidense Mary Cassatt.

Fallece en París, el 13 de noviembre de 1903, con 73 años.

Sus cuadros

Detalle de un Autorretrato de Pissarro (1873)

La siega en Montfoucault (1876)

Paisaje cerca de Pontoise(1878)

Los tejados rojos (1877)

Camille Pissarro,  Estudio del Artista en Saint Thomas (Antillas Danesas), 1851. Colección del BCV, Caracas

 

Paisaje tropical con casas rurales y palmeras, c. 1853. Galería de Arte Nacional, Caracas.

Dos mujeres conversando junto al mar, Saint Thomas, Antillas Danesas, 1856. National Gallery of Art, Washington.

 

Entrada a Voisins, 1872

 

Paysanne poussant une brouette. Maison Rondest, Pontoise, 1874

 

 

Primavera, ciruelos en flor, Pontoise, 1877. Musée d'Orsay, París

 

El jardín en Pontoise .1877

 

La cosecha. 1882

 

Bulevar Montmartre, primavera. 1897

 

Cosecha del heno, Eragny-sur-Epte, 1889. Colección privada.

 

Rouen, rue de l'Épicerie.1898

 

Mañana, sol invernal, 1901. Imagen con el Pont-Neuf, el río Sena y el Louvre, París. Academia de Artes, Honolulu.

 

Bergère rentrant des moutons (Pastora que recoge carneros) 1886,

'Camino de Versalles, Louveciennes, sol de invierno y nieve' (1870). Este óleo de 46 x 55,3 centímetros pertenece a la colección Carmen Thyssen‐Bornemisza. Los caminos son un tema clave en los paisajes que pintó Camille Pissarro (1830-1903).

"Paisaje de invierno en Louveciennes"

Este es uno de los paisajes que no pintó de tierras francesas: 'El puente de Charing Cross, Londres' (1890).

Castaños en Osny

Diligencia a Louveciennes

"Huerto en Flor (Louveciennes), 1872"

 Pontuaza“ (1877)

El artista se pintó en este 'Autorretrato' en 1903, el año de su muerte.

Fields 

Bulevar de Montmartre

La serie del bulevar de Montmartre, de París, es un ejemplo de sus escenas urbanas. Representa la misma vista del bulevar bajo distintas condiciones de iluminación y atmosféricas.

En Boulevard Montmartre en la tarde, elige los últimos rayos del sol del atardecer. Mientras algunos de los edificios están en sombra, otros permanecen iluminados, jugando así con los contrastes lumínicos. El boulevard aparece lleno de transeúntes y carruajes, creando un efecto de movimiento urbano.

Completa la serie con la mañana invernal, la mañana grisácea o el efecto nocturno.

 

Sus palabras

“Bienaventurados los que ven cosas hermosas en lugares humildes donde otros no ven nada.”

“Todo es hermoso, todo lo que importa es ser capaz de interpretar.”

“A veces tengo un miedo horrible a aparecer un lienzo mío. Siempre tengo miedo de encontrar a un monstruo en lugar de las joyas preciosas que pensé que había puesto allí.”

“Es sólo mediante la elaboración menuda, dibujando todo, dibujando sin parar, que un buen día se descubre para su sorpresa que ha prestado algo de su verdadero carácter.”

“Acuérdate de que la acuarela es un buen medio para ayudar a la memoria, sobre todo en los afectos fugitivos –la acuarela da tan bien lo impalpable, la potencia, la delicadeza. Y el dibujo es indispensable. Divide sin preocuparte el secado del color, por el contrario, estoy seguro de que el tono no se ensucia si no se aprieta el pincel y se trabaja con la punta. “ (Carta a su hijo)

“La burguesía inquieta, sorprendida por el inmenso clamor de las masas desheredadas, por la inmensa reinvidicación del pueblo, siente la necesidad de arrastrar a los pueblos a creencias supersticiosas. De ahí ese revoltijo de simbolistas religiosos, socialismo religioso, arte ideísta, ocultismo, budismo, etc.“

“Yo había pedido al amigo Monet su dirección para preguntarle si usted conoce las cerámicas de Gauguin, tan extrañas, de un gusto tan exótico, bárbaro, salvaje y lleno de estilo. Si no las ha visto nunca, usted que gusta de las cosas artísticas, aun extrañas, debería ir a verlas.” (1891, Fragmento de carta de Pissarro a Mirbeau)