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Cómo enseñar a tu hijo a estudiar

El estudio es un ejercicio de voluntad. El esfuerzo y la dedicación son la armas fundamentales para afrontarlo pero hay condiciones, hábitos y maneras de estudiar que nos ayudarán a que nos resulte más sencillo y sea más efectivo.

La planificación

El primer objetivo que debemos lograr es hacer una planificación del tiempo que hay que dedicar al estudio. Es importante no dejarlo todo para el último día y crear diariamente un hábito de estudio. El apoyo de los padres es fundamental y han de ser exigentes en el cumplimiento de un horario de estudio siempre adecuado al horario familiar.

Organizarse para estudiar todos los días y a una hora determinada produce una inercia que provoca un mayor aprovechamiento del tiempo de estudio. No se debe enfocar el estudio como un mero trámite para aprobar un examen sino para adquirir conocimientos que nos enriquecerán en todos los aspectos.

El lugar de estudio

Es importante estudiar siempre en un mismo sitio, creando de esta manera un espacio acondicionado al estudiante y que éste considere como propio. Ha de ser un lugar cómodo, ordenado y tranquilo para favorecer la concentración.

Se ha de estudiar sentado en una silla y con una mesa. Si ésta no es lo suficientemente grande, es conveniente tener una mesita auxiliar donde poder poner apuntes o libros de consulta.

Se debe también cuidar la iluminación, evitando reflejos y sombras y cuidar la temperatura ya que el frío excesivo distrae la atención y el calor crea sopor y fatiga.

Sería también muy recomendable que el cuarto destinado al estudio esté protegido del ruido que llega de la calle. Durante las horas de estudio, también habrá que evitar que haya ruidos en la casa; el silencio favorece la concentración en el estudio.

El hábito de la lectura

Los primeros años del colegio son fundamentales, debido a que en estos se producen los aprendizajes que sientan las bases para los hábitos de estudio posteriores.

El aprendizaje de la lectura en estos primeros años es básico, ya que es el procedimiento en el que se basa el estudio. Por ello es muy importante que el niño haga ejercicios de lectura comprensiva, es decir, que lea un texto y posteriormente haga un relato de éste, o bien nosotros le hagamos preguntas acerca de él.

Fomentar la lectura en general es muy beneficioso, al niño que lee habitualmente le cuesta menos ponerse a estudiar y tiene mayor facilidad para asimilar los contenidos, ya que se concentrará en la lectura con más facilidad que el niño que no tiene este hábito.

Aprender a esquematizar

Esquematizar los temas de estudio es la manera más efectiva para que el estudiante tenga una visión general del tema y le ayude a aprenderlo y asimilarlo.

Antes de realizar un esquema debemos leer el texto, el alumno debe captar las ideas más importantes, estas suelen constar de los títulos de los apartados, sus definiciones o características principales y la enumeración de los subapartados. Cuando el alumno ha leído ya totalmente el texto puede empezar a subrayar las ideas más importantes en una lectura posterior.

La información del esquema tiene que ser escueta, en palabras clave y en frases cortas, en primer lugar se colocarán las ideas principales y posteriormente las ideas secundarias y ejemplos.

Cuando el alumno deba desarrollar el tema tendrá una visión rápida de este y podrá desarrollar cada apartado de una manera ordenada y estructurada.

La colaboración de los padres

Desde el principio de curso es muy positivo que los padres muestren interés por los libros de texto de sus hijos y que se involucren con ellos en los temas de estudio, especialmente durante los primeros cursos. Podemos comentar con ellos temas académicos fomentando de este modo su interés por el estudio.

Es importante que cuando los niños estudien comprendan lo que están leyendo y que el estudio no sea una mera memorización de frases. Por eso, cuando le preguntamos la lección, es bueno que nos expliquen lo que ellos entienden y no se ciñan a repetir palabra por palabra lo que viene en el libro, también deben preguntar o mirar en el diccionario cualquier frase que no entiendan o cualquier palabra que desconozcan.

Algunos consejos para estudiar

  • Asegúrate de tener todo a mano. Todos los apuntes, casos prácticos y ejercicios que necesites antes de sentarte a estudiar, ordenado y clasificado.

  • Estímulos fuera. Ni móvil, ni tele, ni tablet. Si tienes los apuntes en el ordenador de sobremesa o portátil, descárgalos y desconecta Internet.

  • Planifica cuántos días de estudio tienes y cuánto necesitas para cada materia, sé realista. Cuanto antes empieces, mejor. Deja para los últimos días alguna jornada que otra de repaso. Ten ese calendario a mano y a la vista siempre.

  • Hazte un buen acopio de material de estudio: papel, bolígrafos, rotuladores, post it , tarjetas, así como grapadora y clips.

  • Es importante que traces un esquema de todo lo que tienes que estudiar de cada materia y que vayas tachando lo que vas completando. La sensación de que cada vez queda menos será más palpable cuando taches. Parece una tontería, pero funciona.

  • Hazte esquemas y apuntes cuidados, de buen aspecto y claros. Aunque no seas muy amante del color, está comprobado que ayuda a que las ideas se fijen mejor en la cabeza y refuerza la memoria visual.

  • Repite los esquemas tantas veces como sea posible e intenta sintetizarlos. No se trata de copiar una y otra vez los apuntes, sino de ir necesitando cada vez menos datos para completar el tema.

  • Una vez te sepas un tema intenta repetir el esquema de las ideas de forma muy sintetizada en tarjetas o en medio folio. Revisa que esté todo correcto y guárdala. Cuando acabes con todos los temas podrás disponer de una serie de tarjetas con todo el temario. Paséate por el cuarto, tarjetas en mano y empieza a cantar los temas sin mirar. Si te falta algo, mirada rápida a la tarjeta. Empieza desde el epígrafe anterior y sigue con el temario.

  • Otro método que también funciona es escribir un esquema con bastante información de cada tema mientras lo repasamos mentalmente. Muy útil cuando estamos en la biblioteca, ya que estamos haciendo una exposición silenciosa y por escrito, que permite que las ideas se fijen mucho más en nuestra mente.

  • Intenta descansar al menos cada dos o tres horas de estudio intenso. Levántate de la mesa, estírate, come algo, bebe agua o mira el móvil durante cinco o diez minutos.

  • Come bien y duerme lo suficiente. Los atracones de estudio día y noche no sirven para nada, atrofian la mente y la falta de descanso impide que los conocimientos se fijen en la cabeza. Si te preparas con antelación no hará falta que sacrifiques tanto y conseguirás mejores resultados.