La mochila de Lola

Espacio para disfrutar de la información,
la belleza y la cultura.

Japón es uno de los países más fascinantes de Asia. Ahí van algunas curiosidades.

Cuenta con la esperanza de vida más alta del mundo. 86 años para las mujeres y 79 para los hombres. La esperanza de vida más alta dentro de Japón se encuentra en la isla de Okinawa.

Es el país con más gente mayor y con una de las tasas de natalidad más bajas. El 21% de la población de Japón tiene más de 65 años. Se espera que el año 2050, Japón tenga 95 millones de habitantes mientras que ahora tiene 130. La gente mayor es muy amable.

No es tan caro como se piensa. Se puede comer por 7-8€ y el agua es gratuita. Se puede encontrar alojamiento por 25-30€ por persona y el Metro de Tokyo cuesta 1,70€ el trayecto. Las líneas de tren Shinkansen de alta velocidad sí son caras.

Un mismo partido político gobernó Japón 54 años hasta 2009. El Partido Liberal Japonés gobernó del país desde 1955 hasta 2009. Ahora gobierna el Partido Demócrata de Japón.

El 86% de los japoneses practican Budismo o Sintoísmo. El Sintoísmo es una religión nativa de Japón en la que se adoran los espíritus de la naturaleza. Algunos japoneses practican las dos religiones a la vez.

En muchos países asiáticos no les gusta Japón. China y el Sudeste Asiático tienen un poco de manía a todo lo japonés. Especialmente entre la gente mayor. Y es que Japón invadió Corea, China y parte del Sudeste Asiático, cometiendo crímenes como la Masacre de Nankín en China.

El 80% del territorio japonés es montañoso y cuenta con 6.852 islas. La montaña más alta es el Monte Fuji (3,776 metros). La mayoría de las islas son pequeñas excepto las 4 grandes: Hokkaidō, Honshū (donde está Tokyo), Shikoku y Kyūshū.



Hay más de 3000 Onsen (baños termales) en el país. Al ser un país volcánico (108 volcanes activos), Japón cuenta con miles de Onsen . Generalmente están divididos en secciones para hombres y mujeres, y debes bañarte desnudo.

Es común encontrar calles cubiertas en las ciudades japonesas. Calles que dan la sensación de estar en un centro comercial pero que en realidad solo tienen una cúpula encima.



Las mujeres siguen teniendo un papel algo secundario en los puestos políticos y directivos de Japón. Sólo el 11% de los miembros del Parlamento Japonés son mujeres.

En Tokyo no se puede fumar en las calles pero sí en los bares. Solo se puede fumar en las zonas para fumadores que se encuentran en todos lados: en la calle, en los bares, en las estaciones de tren, etc.

El Tōkaidō Shinkansen, el tren que va de Tokyo a Osaka es la línea de tren con más pasajeros del mundo. Este tren de alta velocidad lleva unos 151 millones de pasajeros por año y, desde su inauguración en 1964, ya ha llevado más pasajeros que ninguna otra línea de tren en el mundo. Cada hora salen 13 trenes con más de 1300 asientos disponibles.

Sin duda Japón es el país de las máquinas expendedoras. Hay máquinas expendedoras por todo el país y muchas ofrecen cerveza. También hay máquinas de tabaco pero necesitas una tarjeta especial para usarlas. Existe el mito de las máquinas que ofrecen ropa interior femenina usada. Otra cosa curiosa es que el precio de los artículos siempre es el mismo, independientemente de su localización.

Las cafeterías y restaurantes en plantas altas. Aunque hay millones de establecimientos a pie de calle, es de lo más común ver en la puerta de cualquier edificio carteles anunciando los restaurantes que hay arriba. De hecho, son frecuentes los rascacielos que acogen zona comercial, plantas de oficinas y un par de pisos dedicados a la restauración.

Las toallitas húmedas. Te las ponen en la mesa nada más te sientas en un restaurante. La versión low cost es un tissue húmedo en una bolsita.

No hay papeleras. Y cuando hay, hay que tener cuidado que admita lo que vas a echarle, porque el reciclaje se sigue a rajatabla.

La seguridad. En cualquier cafetería puedes dejar el bolso abierto con el iPad dentro y el móvil sobre la mesa cargándose y bajar al piso de abajo, irte al baño… nadie se lo va a llevar. Si estás muy cansado, hasta puedes echar una cabezadita sin miedo a que se lleven tus cosas.

La gente dormida. En cualquier lado y postura, sin necesidad de apoyar la cabeza o recostarse. Por ejemplo, en la mesa de un restaurante con la bandeja delante y el móvil al lado.

Los inodoros más modernos deberían adjuntar un manual de instrucciones. Tapas que se levantan solas, diversos chorros para limpiarse, secado automático, ambientador y música se han convertido en un estándar. Los baños más modernos incorporan lectores de tarjeta e incluso pantallas para poder escuchar tu propia música o ver fotografías.




Las fundas de ganchillo en los asientos de los taxis.
El gusto japonés por el crochet, las puntillas y los encajes no conoce límites. Imposible ver un taxi sin sus fundas de ganchillo. En el tren de Nara a Kyoto los asientos tenían fundas de plástico que imitan el crochet.

Los niños solos en el tren. Desde muy pequeños van al colegio solos en el tren con su clásica y carísima mochila rígida y uniformados.

Subir por la izquierda, bajar por la derecha. Es imposible caminar al contrario.

Las marcas en los andenes. Indican dónde va a estar la puerta de cada vagón y si es solo para mujeres o está habilitado para discapacitados, embarazadas, personas con niños o ancianos. En el suelo de las estaciones de metro y tren, está marcado con números donde parará cada vagón. Detrás, se forman las colas perfectamente colocadas para entrar en los vagones cuando llegue el tren.



Las reverencias del personal de los trenes. Las hacen al entrar y al salir de cada vagón y al tomar posiciones en el andén antes de subir al tren.

La limpieza de los trenes. En cada final de línea precintan los accesos a los vagones y un ejército de personal de la limpieza los asea y gira los asientos para que siempre vayan en el sentido del tren.

Los vagones de fumadores. Aquí ya no quedan, pero en Japón sí.

La velocidad de los ascensores. La velocidad de los ascensores en los edificios de oficinas es enorme, estan acristalados y suelen ser exteriores. En la Landmark Tower de Yokohama está el segundo ascensor más rápido del mundo.

Existen profesiones extrañas para nosotros. Por ejemplo, marcadores de la cola del autobús.



Las bandejas para el dinero. Recuerdan a los bares de aquí, salvo que en Japón no se deja propina. En todos los establecimientos, fueran comercios o restaurantes, colocan una bandeja para dejar el dinero y el cambio. Además, son muy cuidadosos al tocar tanto los billetes como las tarjetas.

Las pâtisseries. La bollería y panadería europea están de moda.

Las maquetas de comida de plástico. Cada restaurante tiene en el escaparate sus platos en fieles reproducciones de plástico.



La gente que grita por las calles. Suelen ser chicas. Están de pie en la puerta de las tiendas y parecen cantar la oferta del local. En Akibahara van disfrazadas (cosplay), pero en otras zonas visten sin muchas estridencias, aunque suelen ir uniformadas. Este griterío persistente se mezcla en los barrios más concurridos con la megafonía de los camiones-anuncio.



Los trajeados. También hay millones en Occidente pero allí existe un protocolo y una jerarquía muy acusados.

El perro japonés. Allí proliferaban los Akita Inu (raza nipona). Además, es muy común pasear al perro en carrito, a solas o varios juntos.

Las casas cerradas. Las cortinas de las casas japonesas suelen estar siempre están cerradas, en las viviendas de Gion, incluso están selladas tras densos estores y hasta tablones.

Los móviles rosas. Como si fueran teléfonos de princesas Disney. Además, les encanta adornarlos con strass. Hay infinidad de iPhones blancos y muchos los llevaban hombres.

Hombres con paraguas blancos. En Kyoto es frecuente un modelo de paraguas: el transparente con varillas y mango blanco. Lo usaban indistintamente hombres y mujeres.

El maquillaje impecable. Las japonesas no solo tienen la piel perfecta, es que se maquillan como nadie. Los neceseres que ves en el tren y el metro no pueden estar más equipados. Son capaces de pasar un trayecto de una hora sin parar de arreglarse en el vagón.

El tinte castaño claro. Les favorece muchísimo y es el color de pelo que más se ve aparte del negro natural.

El gusto por lo que aquí sería cursi. Hay estampados de corazones y lazos por todas partes, no solo en Harajuku, aunque allí es la norma.

El uniforme de las veinteañeras. Las chicas veinteañeras van en grupo vestidas todas iguales, sin salirse del guión.

Hacen un escaso uso de las tarjetas de crédito.

Los japoneses son extremadamente silenciosos y una de las cosas que más les llama la atención (y menos les gusta) cuando viajan a otros países, sobre todo a España, es lo alto que se habla y lo ruidosa que es su gente. El gusto por el silencio les lleva al extremo de que en lugares como el metro o los trenes está prohibido utilizar el teléfono móvil para llamar, lo que hace que los japoneses fijen la vista en sus pantallas para jugar o escribir. Si uno recibe una llamada, puede muy silenciosamente atender para avisar que está en el tren, y cortar inmediatamente.

Hablar entre dos o varias personas que estén viajando está permitido , pero igualmente hay que hacerlo de forma muy discreta para no molestar al resto de los pasajeros. En los trenes de larga distancia hay un espacio específico para hablar por teléfono.

Bares con gatos y alquileres de perros . Aunque les encantan los animales, los agotadores horarios laborables y las casas extremadamente pequeñas hacen que muchos japoneses opten por no tener mascotas. Como todo tiene solución, para suplir esta carencia muchos recurren a los bares con gatos o a los alquileres de perros.

La belleza y la occidentalización. La sección de belleza femenina en cualquier centro comercial, es interminable. La sección de postizos es inmensa. Como invento estrella se encuentra el "pega-ojos", un invento puramente japonés con el que muchas chicas niponas hacen realidad su sueño de tener sus ojos más grandes y con un aire occidental.

Los vagabundos japoneses. Algo que perdura desde la crisis de Japón de los años 90 es el alto número de gente sin hogar que deambula por las calles y los parques. Por la noche montan "su casa" y por el día tienen todo recogido y tapado con una lona para evitar la lluvia. Al contrario que en otros países, los vagabundos japoneses viven en la calle pero no mendigan, no piden dinero y son totalmente pacíficos. Muchos tienen artículos de limpieza, bicicleta, teléfono móvil e incluso otros gadgets tecnológicos.

Los japoneses creen que tu grupo sanguíneo determina tu personalidad y, casi sin conocerte, pueden saber tus puntos fuertes y debilidades con tan sólo una pregunta. O al menos así parece, porque no hay evidencia científica que lo avale, pero ellos están tan convencidos que hasta hay distintos preservativos para cada grupo sanguíneo.

En Japón, quedarte a hacer horas extra en el trabajo -aunque no tengas nada para hacer- es la norma.

Los supermercados japoneses son una experiencia en sí misma. En Japón, la cajera no para de hablar desde que llegas hasta que te vas, nombrando cada producto que estás llevando y diciendo todas las formalidades que deben repetir como robots, no tienen que perder el tiempo pensando en cuánto te tienen que dar de vuelta: sale automáticamente.

En Japón, la fruta es un alimento de lujo, y también uno de los regalos más comunes.

Lamentablemente, Japón tiene una de las tasas de suicidio más altas del mundo. Si viajas en tren, seguramente vas a sufrir una demora a causa de un “accidente corporal”. La presión social es una de las principales causas, pero no la única. El bosque Aokigahara, en los pies del Monte Fuji, el lugar donde la mayoría decide quitarse la vida, tanto que se conoce como “el bosque de los suicidios”.

En Japón, todo está pensado para ahorrar tiempo y espacio. Los estacionamientos verticales son la mejor solución a esto en las ciudades.

Está de moda en Japón que hombres y mujeres se sometan a una cirugía para deformarse la dentadura . La práctica se llama yaeba.

La estación de Shinjuku, en Tokio, es la más transitada del mundo, alrededor de 4 millones de personas viajan a través de sus 200 líneas todos los días. Eso sí, parece increíble pero nadie tropieza Es el país más organizado del mundo, incluyendo a sus habitantes.

Dejar propina para ellos es un signo de mala educación .

Tienen un profundo apego a su cultura. No podemos olvidar que se trata de una cultura milenaria en la que todos los templos, pagodas o castillos parecerán que están recién construidos de lo bien conservados que los tienen.





Son terriblemente supersticiosos. Si nos fijamos bien, no veremos ningún portal con el numero 4 (que allí es como nuestro número 13). Eso sí, en los rascacielos no se saltan este número de planta (curiosidades de Japón que no cuentan las guías)

Otra forma de promover su cultura es a través del cosplay que los lleva a disfrazarse de sus personajes favoritos de sus series de animación. En el barrio de Akihabara existen salones recreativos gigantescos, tiendas de comics y videojuegos y un sinfín de merchandaising de todas las series de animación que existen y con chicas en los exteriores buscando tu reclamo.

El deporte nacional es el sumo, que cuenta con una tradición de casi dos mil años y para los turistas es muy vistoso y atractivo.

Una de las celebraciones más importante es la fiesta del cerezo (hanami), que sucede en primavera con numerosos festivales y actividades y donde todo el mundo, desde pequeños a mayores, se ponen sus mejores kimonos para disfrutarla.

Si estamos en un templo y pedimos que nos den “la suerte”, si esta resultase ser mala la colgaremos en un árbol para que sea éste el que se la lleve y no nosotros. Es común ver árboles con un montón de papelitos colgados en las ramas.

Y por si estas curiosidades de Japón fuesen pocas, es el país donde objetivamente mejor se come del mundo. Este dato viene afianzado por la consecución nada menos que de 191 estrellas de la guía Michelin, consiguiendo el doble que Paris, aunque el 60% sea de comida japonesa y el porcentaje restante de otro tipo de comida.



Siendo Japón un país tan desarrollado y viendo como viajan los japoneses por todo el mundo, se puede pensar que hablan inglés bien, pues esto no es así. Casi nadie habla inglés.

Los japoneses son muy amables y educados . Además siempre tienen una sonrisa y te ayudan sin que lo hayas pedido.

Arte en las alcantarillas.Otro dato curioso es que en Japón muchas alcantarillas tienen dibujos preciosos.

La escritura tradicional es de derecha a izquierda y en vertical. La mayoría de las publicaciones usan este sistema, por lo que la portada está a la derecha y son incomodísimos para un occidental. Además, los verbos siempre van al final de las frases, por lo que no sabemos que quiere decir una frase hasta que no acaba.



La mayoría de las puertas se abren al revés. El propósito es facilitar la huida en caso de terremoto o emergencia.

Es normal encontrar gente en cuclillas en la calle mientras esperan el autobús, el metro, o a un amigo. A veces encuentras a varias personas charlando en esa posición.



Para los japoneses hacer ruido al comer no está mal visto, de hecho hacen mucho ruido, y puede ser considerado señal de educación ya que indica que estás disfrutando la comida.

Se les secan fácilmente los ojos por lo que necesitan colirios a diario, pero sus retinas resisten la luz intensa mucho mejor que las nuestras. Es difícil encontrar japoneses con gafas de sol pero fácil encontrarlos echándose gotas en los ojos.

Los japoneses son hipersensibles al alcohol, lo que te hace quedar como un alcohólico cuando te pides otra cerveza en un restaurante.

La mayoría de los japoneses odia el perfume.

Los móviles también son diferentes. Las frecuencias que usan son únicas en el mundo, y el sistema también ya que el número se alberga en el teléfono y no llevan tarjeta SIM. Además, un 99% son de los de abrir la tapa para marcar, y casi todo el mundo lleva el móvil repleto de colgajos inútiles a modo de decoración.

Decoración de sus casas. Los japoneses siempre usan papel u otros revestimientos para decorar las paredes de sus hogares. La pintura es inaceptable para ellos.

Cuando compras un dulce, te costará más caro cuanto menos pese.

El calendario japonés está lleno de días malos y buenos. Por ejemplo, no se cortan las uñas de noche y la cama no la orientan nunca al norte. Son terriblemente supersticiosos. Si nos fijamos bien, no veremos ningún portal con el numero 4 (que allí es como nuestro número 13). Eso sí, en los rascacielos no se saltan este número de planta (curiosidades de Japón que no cuentan las guías).

Cuidado con el significado de las palabras porque, por ejemplo, Chin chin (para el brindis aquí) allí significa pene.

Está bien dormir en el trabajo. Bueno, siempre y cuando no se trate de estar frente al cliente o algún trabajo peligroso. No es mal visto tomarse una siesta de 10 ó 20 minutos en el escritorio.



Hoteles cápsula. Un hotel cápsula es una buena opción si tu estancia es por pocos días.



Love hotels. Otra buena opción, sólo si tienes compañía. Probablemente son populares entre los japoneses porque las paredes de las casas tradicionales son muy delgadas. Muchas habitaciones tienen temáticas y cobran por la hora.

La mayoría de los japoneses tiene mala visión, por lo que tienen que usar lentes.

Los ancianos, aquellos que vivieron los momentos más crudos de la historia moderna japonesa, son paradójicamente los que siempre tienen una sonrisa lista y los que mejor hablan inglés.

Hay muchos tipos de kit kat (de cítricos, té verde, judías rojas, cheescake, fresa, manzana, wasabi…).

Otra curiosidad es el pachinko: salas llenas de gente –y ruido- donde juegan a las maquinitas dejándose una fortuna en muchos casos.



Fuentes