La mochila de Lola

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Jorge Díaz Cortés nació en Alicante en 1962. Es escritor, periodista y guionista de televisión.

Inició su carrera como reportero en radio para pasar posteriormente al mundo de la televisión, donde ha participado como guionista y director de una multitud de programas.

La serie por la que es más conocido nace del trabajo conjunto de Antonio Santos Mercero, Moisés Gómez y Jorge Díaz. En un principio comienzan a trabajar en la serie Línea roja, llevando a cabo una profunda transformación que posteriormente tomaría el nombre de Hospital Central, serie más longeva del panorama televisivo español, con más de 235 capítulos y 17 temporadas producidas.

Empeñado en concebir de una forma sistemática y coherente a cada uno de los personajes, ha conseguido que éstos tengan una personalidad definida y reconocible que trasciende a la propia interpretación de los actores. El resultado es una serie que ha ido fidelizando e incrementando su audiencia.

Hospital Central ha ganado gran cantidad de premios, entre ellos el Ondas y el TP. También ha sido galardonado como mejor serie de televisión de temática gay-lésbica en numerosas ocasiones.

Publicó su primera novela, tras un año sabático en Brasil, en 2009, Los números del elefante, que trata sobre la emigración española a Brasil en los años 50.

En 2012 publica La justicia de los Errantes, en la que narra el viaje latinoamericano de los anarquistas españoles Francisco Ascaso y Buenaventura Durruti en los años veinte del siglo pasado. Fue su primera incursión en el género histórico.

Luego le ha seguido Cartas a palacio (2014) que es su tercera novela.

Sus obras

Los números del elefante. Planeta, 2009.

Consejos de jardinería social . 2012.

La justicia de los errantes. Plaza & Janés, 2012.

Cartas a palacio. Plaza & Janés, 2014.

En televisión

  • La noche prohibida (1996-1997), director del programa.

  • Hermanas (1998), guionista de la serie.

  • Hospital Central (2000), coordinador de guiones de la serie.

  • Siete días al desnudo(2006), guionista de la serie.

  • MIR(2007-2008), guionista de la serie.



Sus palabras

Aspectos personales

Soy una persona completamente normal y enamorada de su trabajo. Espero no perder nunca la pasión por contar historias.”

Soy un buen lector, antes de ser escritor ya era un lector apasionado y eso fue lo que me convirtió en novelista. Me gusta leer de todo, aunque reconozco que siento una debilidad especial por Mario Vargas Llosa, el escritor peruano. También por Saul Bellow, Phillip Roth, Malamud… Y reivindico la novela de entretenimiento, no sólo la culta.”

“En la contraportada de la edición italiana de mi novela me llaman el Ken Follett español, debo reconocer que me ha hecho gracia y me ha llenado de orgullo a la vez. La lectura me ha proporcionado algunos de los mejores ratos de mi vida e intento proporcionarle algo parecido a mis lectores.”

“El periodismo lo abandoné muy pronto. Estudié la carrera pero descubrí que no me gustaba mucho. De joven pensaba que me iba a dedicar a eso, pero comprobé que no era lo que más me gustaba laboralmente. Entonces me dediqué a escribir ficción, a escribir guiones que me interesaba más.”

“No tengo una relación mágica con la escritura, que nadie espere oírme decir que lo necesito, que no puedo vivir sin escribir o que siento que una fuerza me obliga. Escribo porque me gusta, porque no se me da mal y porque es mi trabajo, un trabajo casi siempre agradable. No me siento superior por escribir, no creo que hacerlo tenga una trascendencia especial.”

“Yo soy guionista de televisión, hago series para diversas cadenas españolas. Pero hace unos años me planteé que lo que de verdad quería ser cuando soñaba en mi juventud era escritor. Así que me decidí a escribir mi primera novela “Los números del elefante”, una historia sobre emigrantes españoles en Brasil. La experiencia fue tan buena que he repetido algunas veces más. Ahora mismo dedico el mismo tiempo a la televisión y a la literatura, aunque ésta última va ganando terreno cada día.”

“Los dos géneros, el guión y la literatura, me gustan y me siento muy feliz de poder combinarlos. Espero seguir haciéndolo durante muchos años.”

“Escribo novelas, guiones, artículos y todo lo que sea necesario y, como un oficio que es, lo hago en horario de oficina, con costumbres de oficina y con la fecha de entrega siempre presente. Cuando era más joven, pensaba que la escritura era un trabajo nocturno y bohemio; la experiencia y los años me han demostrado que las mejores horas, en mi caso, son las primeras de la mañana, casi de madrugada, y que no hay nada de bohemio, que no existen las musas, o al menos a mí no me visitan. Todo es trabajo duro.”

No tengo supersticiones o necesidades especiales: una silla cómoda, silencio —nada de música mientras escribo—, buena luz, un par de diccionarios a mi alcance y no demasiado caos sobre la mesa. Me gustaría tener el mar del otro lado de la ventana, pero vivo en Madrid, así que no lo tengo y tampoco me supone una dificultad insoslayable a la hora de sentarme a trabajar.

“A veces, sobre todo durante el periodo de la documentación, me gusta acudir a la Biblioteca Nacional y pasar las mañanas consultando libros.”

“Siempre lo hago en un teclado, eso sí. Creo que no sería capaz de escribir.”

“Voy a confesar una cosa: no soy muy aficionado al cine. Lo fui de joven, pero en algún momento perdí el interés. Sólo veo las películas muy famosas, ésas que deber ver todo el mundo. Debo reconocer que el año pasado me fascinó La grande Bellezza. A cambio me gustan mucho las series de televisión.“

Aspectos profesionales

“Creo que los temas de las novelas o los guiones se encuentran casi siempre por casualidad. En el caso de “Cartas a Palacio” surgió del visionado casual de un documental de televisión en el que se contaba la historia de la Oficina Pro-cautivos. Nada más verlo supe que ahí había una historia que merecía ser contada”.

“Hace ya muchos años que soy escritor profesional, tanto de televisión como de novelas. Con esto quiero decir que he dejado atrás la etapa de escribir historias autobiográficas o de reflejarme en todos mis personajes. Eso no quiere decir que no haya características de personas a las que conozco o que me sean ajenos. Todos tienen un poco mío y, a la vez, ninguno me representa. Sí que tengo personajes sobre los que siento más simpatía.”

Estar escribiendo una novela, que es una cosa tan solitaria y tan incierta, sabiendo que se va a publicar, que te van a comprar los derechos de televisión, pues te ayuda mucho a darle duro, seguir escribiendo y acabar.”

“Me divierte mucho todo el proceso de documentación de una novela. Cuando me planteo escribir no sólo pienso en la historia, también me pregunto acerca de qué tema quiero saber más. Con “Cartas a Palacio” tuve que investigar sobre la época, sobre las costumbres de la corte, la primera guerra mundial, la oficina pro-cautivos, la figura de Alfonso XIII, un rey por el que no sentía ninguna simpatía cuando inicié el proceso pero que acabó resultándome agradable pese a los errores de su reinado.”

Paso días enteros en la Biblioteca Nacional consultando libros o en la hemeroteca leyendo periódicos de la época. Creo que una de las cosas que busca el lector es aprender y que la documentación esté bien hecha es una obligación del escritor.”

“Me siento muy cómodo en las novelas con documentación previa, porque me divierte mucho esta labor. Lo he descubierto escribiendo novelas, cosa que no me pasaba como periodista o guionista. La documentación es la parte más divertida del trabajo, cuando estás preparando tu libro y leyendo otras novelas y diversas cosas sobre el tema. Entonces empiezas a descubrir cosas y es muy entretenido.”

“Más que novela histórica diría que escribo novela de documentación frente a novela de pura ficción. Y sí, me he dado cuenta que estoy muy cómodo y me divierto mucho con la novela de documentación.”

“Soy de planificar, yo soy de tomarme muchas libertades mientras planifico. Pero cuando tengo la planificación hecha no la toco. Tengo que manejar muchas tramas paralelas y muchas subtramas, así que necesito saber muy bien donde coloco cada situación y cada personaje. Otra cosa es que la planificación me haga ampliar una idea o me ofrezca una posibilidad en la que no había pensado antes. Antes de empezar a escribir lo tengo todo decidido.”

“Me dejo llevar durante la planificación… Soy bastante estricto con el desarrollo de la historia una vez que empiezo a redactar la novela. Sé cuáles serán los puntos importantes y los respeto; en lo que me permito más libertades es en los detalles. Lo explico: sé que el chico va a conocer a la chica y en qué momento eso va a suceder, me dejo llevar más en las circunstancias, si será en un bar, en una fiesta o corriendo por el parque…”

No estoy de acuerdo en que "Cartas a Palacio" sea novela histórica, es novela ambientada en otra época, pero no novela de género. No es que sea una diferencia muy importante y, en cualquier caso, es algo que no preocupa al lector, que lo que quiere es leer una buena historia.”

“Todas mis novelas anteriores habían tenido protagonistas masculinos y escribir una obra con una mujer al frente me seducía. Creo que lo que más me gusta de Blanca ("Cartas a Palacio") es que no se siente heroína, sólo hace lo que debe. Y lo que debe es ser decente: trabajar para los demás, sobreponerse a los obstáculos, defenderse, amar, ser feliz. Otro personaje por el que tengo predilección es por Carmen, la gitana. Es muy distinta a Blanca pero, pese a eso, busca lo mismo, ser feliz.”

“Hay una productora de televisión, Portocabo, del grupo Boomerang que tiene los derechos de “Cartas a Palacio” y que lo mueve. Espero que cualquier día me llegué la noticia de que la serie se pone en marcha. Creo que es una buena historia para llevarla a la pantalla.”

“En una serie trabajan muchos profesionales que recrean lo que había en el papel y hay ocasiones en las que de esa variedad de miradas sale algo mucho mejor, no hay que cerrarse. Tengo muchas ganas de ver “Cartas a Palacio” en una pantalla.”

Soy y sigo siendo guionista, quizá más que novelista. En mi forma de escribir está muy presente todo lo que he aprendido escribiendo guiones. Y una de mis normas principales es un consejo que me dio un veterano guionista cuando empezaba: no aburras, sobre todo, no aburras. Ser guionista me permite, entre otras cosas, escribir novelas con libertad casi absoluta.”

“Un guión lo tengo mucho más cerrado cuando empiezo a escribir, he hecho una escaleta que no me voy a saltar, en la que cada escena tiene su lugar y su descripción. Una novela permite mucha más libertad, aunque sepas el final y hacia dónde vas puedes recrearte más en algunos detalles.”

“Antonio Mercero, Ángela Armero, Pablo Tobías, Carlos Montero, Lea Vélez… Todos somos escritores profesionales, acostumbrados a escribir historias. Es normal que tomemos la decisión de hacerlo en cualquier formato posible. Supongo que la crisis del sector audiovisual ha provocado que todos salgamos más o menos a la vez. Lo que creo es que será una tendencia que no desaparecerá. Muchos amigos guionistas están escribiendo y lo hacen muy bien.”

Tengo dos ideas que voy pensando a la vez. Puedo decir que las dos ideas tienen una característica en común: el siglo XX. He descubierto que estoy muy cómodo en esta época, en ese mundo nuevo que aún no ha nacido y que lucha con el mundo antiguo tan definido, con esa sociedad tan marcada frente a la nueva pero que la nueva aún no ha llegado. Me gusta mucho. A menos que me líe la manta a la cabeza y me dé por escribir ciencia ficción estaré muy metido en aquella época.”

“Son muchos los autores a los que admiro y a los que intento emular de alguna manera: Vargas Llosa, Eça de Queiroz, Cela, toda la lista de grandes novelistas judíos americanos como Bellow, Malamud y Roth…”

“Mi primera novela, que nunca se me ha ocurrido publicar, casi ni enseñar más que a algunos amigos, era una copia descarada de Bret Easton Ellis, uno de mis favoritos de entonces. Supongo que, si estuviera empezando, intentaría hacer lo mismo con Martin Amis, Jeffrey Eugenides o Richard Ford. Ahora no los copio, me limito a disfrutarlos y aprender de ellos.”

“Entre los españoles actuales me gustan Martínez de Pisón, Chirbes, Orejudo… También muchos autores jóvenes. Creo que viene una buena época para la novela en castellano.”

Aspectos sociales

“Me atrae mucho el anarquismo y creo que es muy difícil hablar del primer tercio del siglo XX en España sin mencionarlo. Y hay una causa mucho más prosaica, al fin y al cabo es documentación que ya tengo hecha…”

“Es imposible entender la historia de principios del S. XX sin los anarquistas, y aunque se nos ha quedado la idea de las bombas y los atentados, también había líneas de pensamiento que no estaban de acuerdo con ese modo de actuar, sino que creían que debían cambiar la sociedad por los cauces de la educación y la libertad.”

“En "La justicia de los Errantes", tenía como protagonistas a Buenaventura Durruti y Francisco Ascaso, dos famosos anarquistas españoles. Cuando me documentaba para aquella novela me encontré con muchos jóvenes anarquistas, tanto españoles como italianos o judíos argentinos, más idealistas que políticos, con verdaderos deseos de cambiar la sociedad en la que vivían.”

“Con Manuel Campos he querido hacerles un homenaje, quería que uno de los protagonistas de la novela fuera uno de esos jóvenes. Álvaro Giner es un aristócrata, un hombre que nunca se ha preocupado por los demás, que un día se ve en la posición de ayudar y decide que va a estar a la altura. Reconozco que me iba enamorando del personaje a medida que crecía en la novela. Gonzalo Fuentes es un luchador, un gay en tiempos en los que serlo no era fácil. Otra de las tramas de la novela que me gustó mucho escribir.”

“Siempre las situaciones dramáticas dan lugar a todo tipo de comportamientos humanos, los mejores y los peores. No olvidemos la gran cantidad de historias conmovedoras que nos ha dado un hecho tan abominable como el Holocausto. España tuvo la suerte de no entrar en aquella guerra y quedarse con las reacciones más positivas.”

“Alfonso XIII vivió una época muy complicada. No tenía buena imagen de él: la semana trágica de Barcelona, la guerra de Marruecos, la dictadura de Primo de Rivera. Era un rey muy militarista, al que habían expulsado de España... pero también encontré anécdotas curiosas, como que producía películas pornográficas. En realidad no es un personaje protagonista, sino un secundario, y al final de tanto trabajar con él me acabó cayendo bien.”

“Existe una carta de Ruyard Kipling. La descripción que hace de su hijo es casi literal. Había perdido a su hijo en los primeros años de la guerra,  y cuando Kipling escribió a la Oficina Pro Cautivos ya casi  había perdido la esperanza de encontrarlo. Desgraciadamente, su cadáver apareció un tiempo después.”

“En el Madrid de la época, el contraste era enorme. Era un país muy injusto. Del Palacio Real a la ribera del Manzanares hay apenas unos kilómetros; allí conviven ese mundo aristocrático y despreocupado y la miseria del barrio de las Injurias, que existió hasta principios de los años 20.”

“Seamos optimistas y esperemos que los errores hayan sido superados y que Europa no volverá nunca a caer en esos sinsentidos. Las efemérides siempre son buenas para recordar el pasado y mirar hacia el futuro.”

Fuentes