La mochila de Lola

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Los pendientes

El pendiente, zarcillo, arete o aro, es un objeto que sirve para adornar el cuerpo y se suele situar en las orejas. Existen varios tipos de pendientes, de diferentes materiales y formas. En la parte exterior del pendiente se encuentra el elemento decorativo, y se conecta con la parte interior de la oreja mediante un pequeño aro, que es sujetado por una rosca (mariposa), normalmente. El uso de los pendientes es solamente ornamental y se utiliza no sólo en las orejas, sino por todo el cuerpo.

Los pendientes han sido unos de los accesorios favoritos de las mujeres, ya que pueden cambiar un aspecto apagado o común a un aspecto extraordinario y glamuroso.

Los diseños y patrones de los pendientes han tenido una evolución a lo largo de la historia.

El uso de unos pendientes adecuados pueden lograr un efecto inimaginable en la apariencia de una mujer, ya que realza las facciones del rostro, dándole mayor luminosidad y colorido, son también la perfecta combinación para todo tipo de colores en ropa y más accesorios, es por eso que se han convertido en un artículo de moda muy importante en la industria de la joyería.

Los diferentes materiales que se utilizan para elaborar los pendientes incluyen: diamantes, oro, plata, aluminio, incluso las plumas.

Los pendientes de plumas son diseñados para aquellas mujeres que desean un aspecto exótico y rústico. Estos combinan bien con la ropa tradicional y están siendo muy usados en la actualidad.

Historia y evolución

Los pendientes tienen una historia larga y en cuanto a su forma de exhibirse apenas han cambiado. Los ejemplares más antiguos encontrados son de la Edad de Bronce y en principio se usaban perforando la nariz por el cartílago central.

En este caso se trataban de aros que se extendieron entre los asirios y algo menos entre los antiguos egipcios, donde este tipo se ve tan sólo entre algunos faraones y princesas.

Más tarde, se extendieron los pendientes completos y grandes, con formas diferentes a los aros, más usadas por los egipcios y más entre fenicios, íberos o celtas, entre otros.

Se han encontrado preciosos ejemplares de pendientes en tumbas de princesas egipcias de las dinastías XII y XIII y de faraones de la XX entre otros. De egipcios y asirios copiaron la forma los fenicios, hebreos y otros pueblos orientales.

La misma costumbre adoptaron los griegos y romanos, labrando pendientes de singular riqueza con aretes de oro y colgantes de perlas gemas y pequeñas cabezas de metal siendo su uso propio de las mujeres, como en los demás países de Occidente. Sin embargo, solían llevar pendientes también los niños de Atenas y Roma aunque sólo en una oreja.

Con el nombre de arracadas  se distinguen los pendientes completos, y más especialmente los de grandes dimensiones. Los llevaron de este tipo y de forma circular muchos pueblos antiguos como los egipcios, asirios, fenicios, etruscos, celtas e iberos.

De estos últimos, son buena prueba algunas estatuas como la famosa de la Dama de Elche  y quizás tuvieran el mismo destino muchas de las placas en forma de disco de bronce repujado halladas en sepulturas celtíberas. De labor fenicia con reminiscencias asirias son las magníficas arracadas de oro halladas en el  Tesoro de Aliseda.

Los árabes en España usaron también grandes pendientes con multitud de colgante a imitación de los cuales los llevaron las damas de varias regiones incluso en la Edad Moderna.

Algunas culturas utilizan los pendientes como amuleto protector, para impedir que los malos espíritus se introduzcan en el cuerpo a través de los oídos.

Actualmente el uso de los pendientes no queda restringido solamente a las orejas. Actualmente, se extiende la costumbre de colocar pendientes por todo el cuerpo : en varios lugares de las orejas, en el ombligo, en las cejas, en la nariz, en la lengua, en el labio, etc. Esta técnica se denomina piercing.

Los pendientes: accesorios con mucha historia

Chucherías, aretes y cuentas han adornado las orejas humanas por más de 5 siglos. No todos, sin embargo, han tenido como propósito la moda. Las orejas perforadas hicieron su debut en el medio oriente, hacia el 3000 A. C., y su objetivo era mostrar a los extraños un vistazo rápido de la religión o identidad política o tribal del usuario. Los pendientes también eran un indicador del estatus social en la comunidad y se usaban para denotar el orgullo de los poderosos, y también como etiqueta de vergüenza a inferioridad para los esclavos.

Originalmente, se fabricaban en metales blandos que pudieran doblarse, aplanarse y torcerse para lograr diseños únicos. Eventualmente los pendientes se convirtieron en un artículo más elaborado hacia el siglo II D. C., cuando se introdujeron las gemas surtidas.

Durante la Edad Media en Europa, la moda de lujo había atrapado a la elite de la sociedad y se manifestaba en sombreros gigantes, pelucas altísimas y cuellos altos, una combinación que oscurecía cualquier tipo de ornamentación que colgara de las orejas porque ésta se enredaría en telas y voluminosos mechones de cabello.

Con la evolución de los escotes y peinados más discretos en las cortes italianas del S. XVII, los pendientes volvieron a ser populares y un accesorio que una dama caprichosa podía exigir a su marido para mantener su lujo frívolo.

Un siglo más tarde, sin embargo, los aretes volvieron a pasar de moda con el advenimiento de los bonetes que enmarcaban la cara y abrazaban ambos lados de la cabeza con sus anchas fajas.

En el siglo XX, el cabello elegante peinado hacia atrás en un rodete o recogido por encima de la cabeza no solo deleitó a los joyeros una vez más, sino que llevó a la innovación de los pendientes sin perforaciones, que se consideraban más higiénicos.

El auge de las industrias del cine y la moda colocaron a los pendientes en su fama máxima, con mujeres de todas las edades tratando de emular a las estrellas de cine y las chicas de portada que sabían qué accesorios utilizar.

Para los hombres, la opción de usar pendientes data de antes de los tiempos bíblicos, y en tiempos más recientes, estaban asociados a piratas y exploradores.

¿Por qué los piratas llevaban pendientes?

El Cabo de Hornos, situado en el extremo sur del continente americano y el Cabo de Buena Esperanza, al sur de África, eran dos de los lugares del planeta que más dificultades suponía atravesarlos.

En el siglo XVI se puso de moda entre los navegantes y piratas el colocarse un aro de oro en el lóbulo de la oreja cada vez que pasaban por uno de estos dos cabos.

Algunos cronistas indican, que fue el pirata Francis Drake, en 1578, el primero en colocarse un aro de oro en su oreja tras cruzar el Cabo de Hornos.

Después de él, muchos fueron los piratas y navegantes que siguieron esa moda de distinguirse con un pendiente como forma de demostrar que habían cruzado con éxito cualquiera de estos dos cabos.

Pero también hay quién señala como motivo u origen un simple acto de superstición entre los propios piratas, pues se colocaban los pendientes de oro al existir la creencia de que éste era un metal protector, que les salvaguardaría de cualquier infortunio.

Algunas crónicas indican que el portar un pendiente valioso ayudaría a pagar el entierro en caso de morir en tierra firme o ser sus cuerpos arrastrados hasta la orilla. Pero hay que recordar que, la mayoría de los piratas, fallecían en luchas que ocurrían en alta mar y que sus cuerpos no solían recibir ningún tipo de sepultura, sino que eran lanzados directamente al mar, lo que deja a esta última hipótesis, sobre el motivo de porqué llevaban pendientes, con poca credibilidad.

Significado

Aunque el uso de los pendientes es puramente ornamental, a veces, se le han dado ciertos sentidos añadidos :

  • En algunas culturas se le dio un  poder protector, ya que impedía que el demonio entrara en el cuerpo a través del oído.

  • En otras se usaba como  símbolo de compromiso que se daba a la mujer. Hoy en día hay quien prefiere estas joyas para establecer el compromiso en lugar del  típico anillo.

  • Y en ciertos periodos estos eran  típicos de los esclavos y sólo en una oreja.

Función

Las personas usan pendientes hoy en día por motivos meramente decorativos, ya que ayudan a enriquecer un atuendo, usando colores que hagan juego o contrasten con la ropa.

Los metales, principalmente oro y plata, se complementan con collares, pulseras, anillos, relojes y broches que el usuario selecciona como accesorios.

Los pendientes también dan una expresión del gusto personal en el arte, y pueden estar hechos de madera, plástico, plumas, cerámica, goma, conchas e incluso comida como pasta, habas secas o semillas.

Los pendientes pueden incluso hacer declaraciones políticas, sociales o religiosas al representar propaganda de campaña, cruces o "cintas" en apoyo a causas como el ejército, la conciencia sobre el cáncer de mama o la empatía por las víctimas del SIDA.

Los hombres que usan un pendiente pueden reafirmar que son homosexuales o heterosexuales, dependiendo en qué oreja lo usan.

Tipos

Las perforaciones incluyen orificios en varias partes de la oreja para insertar barras o anillos metálicos. En su mayor parte, los orificios son permanentes, pero se cerrarán gradualmente si no se usan pendientes.

Los pendientes tipo " clip " son desmontables y tienen una bisagra que toma la oreja delicadamente, y en el caso de los pendientes con tornillo, este puede ajustarse para ajustarse en el lóbulo.

Los pendientes magnéticos tienen dos piezas, una frontal y una posterior que se sostienen juntas por magnetismo. Los aros colgantes se extienden una o dos pulgadas (2,5-5 cm) por debajo de los lóbulos, y aquellos para ocasiones formales usualmente contienen una gran cantidad de piedras (verdaderas o falsas).

Las argollas recuerdan a anillos y vienen en varios tamaños; los más grandes recuerdan al estilo gitano. Los hilos y agujas para orejas son palillos plásticos con cadenas cosidas para los más osados.

Los pendientes adhesivos tienen bandas adhesivas y normalmente se usan una sola vez como un accesorio novedoso. Las esposas para orejas son bandas metálicas o plásticas que se enganchan en distintos sitios de la oreja.

Tamaño

Los pendientes pueden tener cualquier tamaño, desde gemas o piezas metálicas pequeñas como la punta de un lápiz hasta pendientes tan grandes como el espacio entre la oreja y el hombro.

En las civilizaciones primitivas, como en algunas partes de África, se aplican pesos sucesivamente más pesados en las orejas de las niñas para agrandar sus lóbulos con el tiempo, para alcanzar su concepto de belleza femenina.

Mientras que no existen peligros en usar aros sin perforaciones, las orejas perforadas sin la experiencia de un profesional pueden infectarse.

En los 60's y 70's, por ejemplo, un gran número de chicas jóvenes terminaron en el hospital con horribles infecciones bacterianas a causa de perforaciones caseras realizadas con una aguja sin esterilizar y una papa cruda. Los riesgos adicionales incluyen reacciones alérgicas inesperadas a los metales de joyería, y el peligro de engancharse un pendiente con la ropa o que sean arrancados al practicar deportes.

Los pendientes pueden aportar un toque esencial a nuestro look. Si los elegimos de plata con seguridad tendremos una variedad tan amplia como ocasiones y citas, con estilos sofisticados e informales, de diseño y asequibles, lisos o con piedras.

Es muy difícil clasificar todas las variedades de pendientes que existen, pero vamos a citar algunos de ellos para mostrar el inmenso abanico que hay para elegir.

Según la forma

  • Aros. Los hay lisos, rizados, con incrustaciones varias, colgantes, de diferentes tamaños y estilos.

  • Colgantes. He aquí todo los que penden con más o menos longitud, de la oreja.

  • De botón o pegados. Con esto nos referimos a los más pequeños que no sobresalen mucho y van pegados a la oreja.

  • Según el cierre

    De clip o pinza, cierre de presión, cierre omega, de tuerca o tornillo, hippie, sin cierre o arpón.

    Según la parte del cuerpo donde se lleven

    • En las orejas: se pueden llevar en el lóbulo o atravesando el cartilago.

    • En otra parte del cuerpo  (ombligo, cejas, nariz, pezones, lengua, labios):  piercings

    Según el adorno

    • Lisos

    • Con piedras, semipreciosas, preciosas, incluso diamantes y perlas. Son los más recurrentes junto a los lisos y los hay de todos los precios y diseños.

    • Con otros materiales: nácar, marfil, oro, maderas, resinas, esmaltes, semillas, plástico, o cuero. Entre los que usan está opción nos encontramos con firmas internacionales incluso que si manejan la plata en lugar del oro es para decantarse por fórmulas diferentes a la del otro metal, informales o muy modernas, con piezas con bambú, semillas, esmaltes, nácar o corales.

    Según el estilo

    • Modernos

    • Antiguos o vintage

    • Hippies

    • Étnicos

    • Clásicos

    • Barrocos

    Según el diseño

    • de firma o autor

    • artesanales

    • ‘de consumo’

    Según la edad de sus futuras dueñas

    En este apartado la única diferencia que vamos a hacer es entre adultos y niños. Los modelos de niños y bebes se diferencian por ser más pequeños, ir normalmente pegados a la orejas en el caso de los más peques, por ser más ligeros y recurrir a personajes infantiles bien conocidos o no.