La mochila de Lola

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Mercedes Pinto Maldonado nació en Granada (1961), pero actualmente vive en Málaga. Estudió Medicina en Granada y Málaga pero su verdadera vocación son la familia, la pintura y la literatura, formándose prácticamente de una manera autodidacta.

Finalmente, se decide a escribir, porque es la forma como mejor se expresa, novelando. En su currículum hay que añadir cuatro exposiciones de pintura.

Tiene cuatro libros publicados con «Ediciones B» con su línea digital «B de Ebooks»: El talento de Nano (novela juvenil), La última vuelta del scaife (novela histórica), Maldita (novela trágico romántica ambientada en los años cincuenta) y Pretérito imperfecto (novela trágico romántica contemporánea); con «Ediciones Click», el sello digital de «Planeta de los Libros», ha publicado El fotógrafo de paisajes (novela negra); con «Libros Mablaz» La caja mágica, desde la fundación Carlos Haya, con todos los derechos cedidos para un hospital de niños de Malí y la Ciudad de los muchachos de Málaga. Hijos de Atenea (novela histórica) en «Amazon» y «Casa del libro».

Su última novela es Cartas a una extraña.


Sus libros

El talento de Nano

Josué el errante

Maldita

Pretérito Imperfecto

El fotógrafo de paisajes

La última vuelta del scaife

Hijos de Atenea

La caja mágica

Cartas a una extraña



Web del autor

http://www.mercedespinto.com/





SUS PALABRAS



Aspectos personales

“Nací en Granada, allá por los años sesenta, aunque resido en Málaga desde hace años. Estoy casada y tengo tres hijos y tres nietos. Estudié Medicina en las facultades de Granada y Málaga, pero lo dejé para dedicarme de lleno a la pintura y a la literatura. Con varias exposiciones de pintura en mi haber, finalmente me decanté por la literatura, porque es la disciplina artística en la que más cómoda me siento y en la que mejor me expreso.”

“Mi vida depende en gran medida de la familia. Los que trabajamos desde casa tenemos muy complicado concentrarnos, somos el miembro comodín, el que siempre está. Así que me levanto muy temprano y me pongo a escribir, hasta que alguien me necesita, que suele ocurrir casi a diario. Ese es mi ritual, escribir durante el tiempo que no me necesitan, la familia siempre primero.”

Infinidad de autores han influido en mi estilo, pero si hay que elegir: Thomas Mann, Hermann Hesse (tengo especial empatía por los escritores alemanes), Jane Austen, Virginia Wolf… Y de la literatura hispana también muchos, pero por nombrar algunos: Alberto Vázquez Figueroa (al que por circunstancias de mi vida casi le debo la salud mental), Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Miguel Delibes… Creo que Delibes es el que más me ha enseñado, sobre todo a perfilar los personajes, en esto era un maestro indiscutible. Creo que tanto Las ratas como La montaña mágica han influido mucho en mi obra.”

Escribo desde que aprendí, me recuerdo siempre frente a una libreta, dibujando o escribiendo. Tenía quince años cuando escribí mi primera “novela”, que espero siga por siempre guardada en el trastero. Lo de estudiar Medicina fue mucho después, ya estaba casada y tenía a mis tres hijos, pero no tardé mucho en darme cuenta de que ser médico era mucho más que ir seis años a la universidad, que lo difícil de esta profesión no es sanar al enfermo, sino ayudarlo a morir. Tal vez soy demasiado sensible para este menester, preferí seguir escribiendo mis historias.”

Escribir es una maravillosa terapia, yo no he encontrado otra fórmula para expresar mis ideas, plantear con orden mis dudas, argumentar, crear y, sobre todo, soñar. Además de que es genial poder «decir» lo que piensas sin que nadie te interrumpa ni te cobre por ello.”

“Como lectora, he perdonado muchas cosas a las novelas que he leído, pero jamás perdoné que me dejaran indiferente, que no me conmovieran. La novela es arte, y el arte es conmoción.”

No vivo de mis libros, ¡qué más quisiera yo!; con lo que he ganado hasta ahora no hubiese podido sobrevivir, pero estoy en ello. Tampoco tengo otro trabajo, así que disfruto de mucho tiempo para escribir: dedico prácticamente toda la mañana. Las tardes las reservo para la familia.”

Todo me inspira, absolutamente todo. Todo es vida y, por tanto, materia prima para crear: un brote sobre la tierra, el llanto de un niño a lo lejos, el caminar de un anciano, la música, el cielo, el mar, el bosque… Qué sé yo, nuestro mundo es increíblemente inspirador.”

“El éxito para mi es tener tres hijos independizados, llenos de ilusión y buenas personas. Ese es mi verdadero legado, el que reverberará en el firmamento para la eternidad.”

“Creo que la felicidad se alcanza cuando conoces el orden adecuado de las prioridades de nuestra existencia: primero, amar. Después, todo lo demás.”

“He llegado a algunas conclusiones: Que no estoy sola en este convulso mundo literario. Que he ayudado a muchos escritores emergentes. Que hay compañeros que no son amigos, aunque lo parezcan mientras te necesitan. Que hay escritores que se hacen tus amigos después de saber quién eres en realidad. Que decir la verdad tiene un precio, a veces muy alto. Que la gente es muy cobarde y por eso cuesta tanto arreglar las cosas. Y que hay mucho servilismo a las editoriales entre los escritores, mucho. A veces pienso si a los serviles les dan algo que yo ignoro.”

Siempre me gustó pintar, el papel y el lápiz lo usaba indistintamente para pintar o escribir. Durante años trabajé el óleo y cuando tuve suficientes cuadros me decidí a exponer; pero tuve un problema con el aguarrás, lo que me hizo volcarme totalmente en la escritura, y me alegro.”

“Una ciudad: Londres. Una sensación: Confort. Un color: Azul. Un olor: Manzanilla. No me gusta que: Levanten falsos testimonios. Me gusta que: Respeten mis silencios. Admiro a: Todos los seres humanos de bien que luchan cada día por dar lo mejor de sí mismos. Nunca pude: Sacarme el carnet de coche. Un momento: El alba. Un libro: “La montaña mágica”. Una comida: Huevos fritos con patatas. Un lugar para visitar: El más desconocido. Una película: “En el estanque dorado”. Una canción favorita: “C'est La Vie” de Emerson, Lake & Palmer. Un actor: Paul Newman. Una actriz: Katharine Hepburn. Una manía: Saltarme el doce más uno cuando cuento, digo dos veces doces y paso al catorce. Un deseo: Que todo el mundo se acueste cada día bajo un techo y con el estómago lleno.” 

“Me gustaría poder ganarme la vida con este oficio que tanto amo, pero, sinceramente, me conformo con que mis textos sean cada vez más dignos y aportar mi granito de arena a la historia de la Literatura. La verdad es que soy feliz escribiendo, inventando historias, ¿Qué más se puede pedir?”

“La mentira, la hipocresía, las palabras de barro, me decepcionan profundamente. Me duele enormemente que me adulen cuando están frente a mí y que me despellejen en cuanto dan la media vuelta. Soy de las que piensan que la mayoría de las veces el silencio es más generoso que las palabras.”

Martirizo a marido y mis hijos con mis manuscritos antes de corregirlos siquiera. La verdad es que son más críticos que mis lectores y suelen discutirme muchos aspectos de mis obras. De ellos aprendo mucho.”

Aspectos profesionales

“No recuerdo, ni siquiera sé si alguna vez me planteé ser escritora. Sí es cierto que siempre me sentí feliz con una libreta y un lápiz; que ya desde muy pequeña me gustaba inventar historias y darles forma sobre el papel. Pero la palabra «escritora» tiene unas connotaciones demasiado elevadas a mi entender, creo que son los lectores los que deciden si eres o no escritor, el autor, especialmente el novelista, es simplemente alguien que no para de imaginar y quiere contarlo.”

“Para mí el escenario en el que se mueven los personajes, época y lugar, es totalmente secundario, aunque no por ello descuido los detalles que correspondan al momento en el que se desarrolla la historia. Lo que me seduce de una historia es la manera en que los personajes encaran la adversidad, la trama en sí misma.”

Antes de escribir la primera palabra ya conozco a los personajes como si fueran de mi familia: se cómo caminan, cómo piensan, cómo ríen… sé todo de sus pasados y sus sueños. Ellos son los que me cuentan sus historias y yo las escribo. Mis personajes, sin lugar a dudas, son los que me motivan y me alientan a novelar.”

Mis personajes son de todo menos obedientes. Cómo será la cosa que antes de entrar en mis historias, cuando todavía están vagando por mi mente, creo conocerlos al dedillo; pero es empezar a escribir y mueven el bolígrafo a su capricho, se transforman y sacan aspectos de su carácter desconocidos para mí. Lo que nunca les consiento es que me desdibujen la idea original o el final, por ahí no paso, antes de llegar a esto los expulso de la historia, todo tiene un límite. También los hay más dóciles y timoratos, hay que decirlo.”

Todos los personajes que creamos los autores son retales de nosotros mismos y de las personas que más o menos conocemos, hemos conocido o hemos observado. Luego esos retales pueden ser más o menos grandes, o más o menos biográficos. Yo soy como un sastre de pobres que hiciera sus trajes con retales. Las historias son eso, retales de mi vida y de las de los demás; yo recorto y coso.”

 “Todas mis historias tienen su raíz en el intento de contestar una duda, una pregunta. Es curioso, cuando las termino no solo no me he contestado, sino que se han multiplicado y dudo más aún. Pero escribir me ayuda a convivir con los “porqués” y, sobre todo, cuando me leen y se identifican conmigo, mis libros me han enseñado que no estoy tan sola en este mar de dudas.”

“Lo que le diría a cualquier otra persona que quisiera emprender una empresa: que dé lo mejor de sí mismo; que si no lo hace por vocación mejor lo deje, porque la decepción llegará. Y al futuro novelista en particular, que lea mucho, que se nutra de los mejores y que a la hora de escribir los olvide y sea él mismo. ¡Ah! y, por favor, que sea crítico consigo mismo y humilde, es la única manera de aprender.”

La verdad es que el tiempo que dedico a la documentación es muy gratificante, aprendo muchísimo: consulto libros, visiono cientos de documentales, visito interesantísimas webs de historia… Incluso viajo a muchos de los lugares que aparecen en las novelas.”

“Creo que los escritores debemos estar en continuo contacto con las letras, con las nuestras y con las de otros, es parte del oficio. Por otro lado, la inspiración es un concepto muy subjetivo, para mí la “herramienta” principal, más que la inspiración, es la imaginación. Un escritor nace, pero si no se hace, nunca lo será.”

El proceso de escribir puede variar mucho dependiendo de la historia y el momento y lugar en los que se construyan los escenarios y se muevan los personajes. Una novela histórica, por ejemplo, requiere mucha disciplina y paciencia, además de creatividad. En cambio, una contemporánea te da más libertad.

Tengo alguna manía, como escribir en libretas y luego transcribir al ordenador, llenar las libretas de posits con notas ilegibles, no numerar la página que va después del “12” y rara vez escribo cuando cae la noche, entonces es la hora de leer.”

Publicar papel hoy día con una editorial, además de una tarea complicada, es un arma de doble filo. Mi experiencia no ha sido la deseada, hasta el punto de que me cuidaré muy mucho de firmar un contrato que no requiera un compromiso firme y serio por la otra parte. Mientras tanto está Amazon y otras plataformas digitales, y creo que en manos de estas está el futuro.”

Cada vez hay más lectores que se animan a leer en digital. Está pasando como con la música, yo misma compro en plataformas digitales las canciones que me apetece, las descargo en mi móvil y luego las escucho en cualquier dispositivo mediante bluetooth. Los soportes físicos están obsoletos; quedarán para románticos, como el vinilo o el papiro. De manera que nos adentramos en un futuro novedoso y, por el momento, bastante incierto.”

“Siempre he considerado que ser «escritor» implica un compromiso muy serio con la literatura, debe ser porque me eduqué (literariamente hablando) con los clásicos y mucho de lo que hoy soy es por ellos. Pero lo cierto es que la palabra «escritor/a» en nuestros días tiene un uso más genérico y ha perdido parte de su valor. Me siento escritora, pero estoy muy lejos de la excelencia de muchos clásicos y contemporáneos que he leído.”

“Me he dado cuenta de que el autor, bien por cansancio, bien porque está demasiado implicado o por las prisas que a veces nos imponemos a nosotros mismos, no lee sus textos con la objetividad ni la concentración necesarias en todos los aspectos que requiere la lectura. Suelen preocuparnos más los errores de bulto, como las incoherencias o la construcción de las frases, y obviamos detalles que pueden deslucir mucho el resultado final. Cada vez tengo más claro que un texto bien trabajado puede ser tan importante en una novela como la historia en sí misma.”

Hay una gran diferencia entre escribir y comunicar finalmente lo escrito. Nada que ver una cosa con otra. Escribes porque te apasiona, porque necesitas “vomitar” todo lo que se te indigesta, en mi caso me ayuda a ordenar el alma. Pero cuando sientes la necesidad de ser “escuchado”, de que tus historias lleguen a los lectores, entonces empieza el verdadero trabajo. Es la parte más ingrata de quien quiere dedicarse a escribir. Diez años he necesitado para conseguir llegar a un mínimo de lectores que empaticen con mis historias. A ellos les debo todo, absolutamente todo.”

“Las ofertas editoriales llegaron después, a mí no me escucharon, escucharon a los lectores satisfechos que se contaban unos a otros cuánto habían disfrutado con mis libros. Para llegar a una meta, se necesita un camino por delante, tiempo, paciencia, perseverancia y disciplina. Nadie te abre una puerta antes de hacer dicho camino.”

“La publicación digital y las redes sociales han supuesto una gran oportunidad para los autores novatos, pero esto también puede ser una trampa mortal. El hecho de que sea tan fácil publicar ha dado lugar a que muchos autores caigan en la tentación de sacar a la luz obras inmaduras, por decirlo así, y, claro, esto puede catapultarlos para el futuro. No olvidemos que es el lector quien tienen la última palabra.”

Valoro muchísimo el trabajo de los reseñadores, tanto que cuando veo que alguno, llevado por amiguismos o favoritismos, disfraza la verdad, me enfado muchísimo. Creo que en estos momentos la literatura depende en gran parte de ellos y no sé si tienen conciencia de que están haciendo historia en este mundo de las letras.”

“Es curioso, mis primeras novelas las planifiqué con detalle, pero luego me di cuenta de que constantemente había que virar, los personajes tienen mucha personalidad y algunos son muy díscolos, así que ahora me hago un esquema más razonable. Así que primero escribo el esbozo  de la novela en mis libretas, esto me da la oportunidad de quitar, borrar, coger apuntes… (ya sé que el Office también te ofrece estas herramientas, pero conozco mejor los vericuetos del papel, me parecen más sencillos, más… simples), y después transcribo al Word a la vez que hago una primera corrección y pulo.”

“Si «escribir» incluye posts, publicaciones, entrevistas, relatos, contestar el correo, interaccionar con los lectores y otros escritores…, dedico mucho, mucho tiempo, yo diría que unas diez u once horas al día; pero a mis obras menos de la mitad de este tiempo. Es lo que tiene el momento que nos ha tocado, ahora somos escritores orquesta y la publicidad entra en el oficio.”

“Con respecto al escenario y el género me es indiferente. Menos ciencia ficción, creo que ya he tocado todos los palos: histórica, sagas, romántica, contemporánea, negra e intriga… Tampoco tengo predilección por un tipo de argumento o los personajes, todos se desarrollan en momentos y lugares muy diferentes entre sí, me gusta probar, viajar a través de mis páginas, ser hombre, mujer o niño; pero tienen un denominador común: todas son historias humanistas, escritas para emocionar.

“Mi método de trabajo es el siguiente: Primero la idea original, que puede surgir de un momento de emoción o de una simple conversación familiar, entonces piensas “esto tengo que contarlo”. Después elaboro un esquema básico, en el que los lugares, la época, el planteamiento, el nudo y el desenlace ya están esbozados. Más tarde dedico todo el tiempo que sea necesario para crear los personajes, familiarizarse con ellos. Y comienzo a escribir en mi libreta. Cuando la historia está terminada transcribo al ordenador y corrijo.”

“Una novela, medianamente buena, para mí es el mejor de los amigos: te ayuda a desconectar, te aconseja, te enseña, te espera… Un libro puede ser muchas cosas, nunca se sabe lo que contiene.”

Todos somos un personaje de ficción de alguna manera. Yo tengo suerte, puedo ser todos los personajes que sea capaz de imaginar”.


Aspectos sociales

“Creo que necesitamos un mundo mejor, estoy segura de que la mayoría tenemos esa capacidad de soñar y creer que hay mucho más esperándonos de lo que ven nuestros ojos. Si no fuera así, ¿cómo sobrevivir? Nos diferenciamos del resto de las especies en nuestra capacidad de imaginar.”

“Lo cierto es que necesitamos dar un paso más en la evolución, somos demasiados y espiritualmente algo estancados. La telepatía sería una buena manera de acabar con la mentira y la corrupción, por ejemplo, que tanto daño están causando en la especie.”

Para mí un blog, una página de Facebook y otra en Twitter es fundamental hoy día para el escritor. Promociono mis novelas por la red, exclusivamente.  A través de mis páginas, en las que pongo pequeños textos, noticias, reflexiones, comentarios, reseñas… Lo cierto es que es un trabajo agotador, pero funciona y compensa.”


Fuentes